Longevidad, un tesoro productivo

Estamos trabajando en Genética del Este con un grupo de vacas mayores de catorce años y que han parido ya doce terneros (2.200 kilogramos destetados). A partir de esa edad las ponemos a vivir con el rodeo de segundo servicio que tiene prioridad alimenticia, para facilitarle la existencia ya que no tienen dientes hace años.

Estas vacas son la máxima expresión de la adaptación, han pasado ya sequías, inundaciones, calores extremos y hasta nevadas; y continúan en producción.

Son resistentes a las malas practicas humanas, ya que han soportado todos nuestros errores. De extraordinaria fertilidad, no han quedado nunca sin criar.

Poseen una estructura perfecta, ya que se desplazan a esta edad correctamente por el potrero. Este camino de selección nos lleva a números de producción individual insólitos, ya que los avances genéticos se predicen en unidades o decenas; y estas vacas producen en centenas.

Por ejemplo, dos terneros más equivalen a +360 kilos. Este rumbo sintetiza todos los caracteres selectivos positivos en un individuo con una característica superior: la longevidad.
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